Solía disfrutar de estar sentado en el andén y mirar a la gente pasar, subiendo y bajando de los vagones, y escribir en un cuaderno las historias que contaban a través de su ropa, sus gestos y sus andares. Imaginarles una vida que pudiera ser parte de mi historia, y una historia que al final pudiera cambiar mi vida. Pero el cambio se produjo cuando decidí dejar el cuaderno en el andén y subirme al tren...
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