Las cosas cambiaron. La vida y la rutina nos fueron aplastando poco a poco como una compactadora sin que nos diéramos cuenta de ello. Paso cada vez más horas en el trabajo para que a fin de mes me quede algo para poder compartir con ella cada vez menos horas. El cansancio nos carcome lenta y silenciosamente hasta pensar que no hay salida posible; Y sin embargo, cada vez que la miro a los ojos siento que no todo está perdido...
No hay comentarios:
Publicar un comentario