En su andar cotidiano denotaba una imperiosa necesidad de reordenar las ideas en su cabeza. Le pregunté si podía ayudarla en algo y me dijo que en ese momento necesitaba estar sola y alejarse de todo por un tiempo. " ¿Acaso nunca te aplasta la rutina?" me preguntó. La miré, le sonreí y le respondí con la verdad: Sólo cuando vos no sos parte de ella...
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