El día que nos conocimos fue uno de los más felices de nuestras vidas hasta ese momento. Para inmortalizar el hermoso día que pasamos, ella tomó un trozo de alambre que encontró en el suelo, lo dobló hasta formar un corazón y lo puso en mis manos para que lo llevara siempre conmigo. Tiempo después ella se fue de mi vida, dejándome el corazón como un alambre doblado...
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