martes, 15 de junio de 2010


A veces los recuerdos nos atraviesan como la luz cuando se filtra por las ranuras de la persiana. Lo que alguna vez fue, o lo que pudo llegar a ser, vuelve a nosotros cuando menos lo esperamos y hace que todo nuestro mundo tambalee. Hay recuerdos lindos que llegan en nuestros peores momentos, y recuerdos feos, tristes, capaces de confundirnos en los momentos de mayor felicidad... Y despuès està esa otra clase de recuerdos que no sabemos bien si son lindos o feos. Como tu sonrisa, que fue parte de los dìas màs alegres, llenos de amor y esperanza que tuve en mi vida. Tu sonrisa que fue capaz de llenarme el alma y el corazòn, y hoy que no està se transformò en una condena... Hoy tu sonrisa se mece entre lo hermoso que fue y lo desilusionado que se siente saber que quizàs nunca la vuelva a ver... Sin embargo, de algo estoy seguro: Prefiero vivir de los recuerdos que no haberte conocido...

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